Médico pesando a un paciente

Obesidad: mucho más que una cuestión de peso


¿Qué es la obesidad y cómo se identifica?

Cuando se habla de obesidad, muchas personas piensan únicamente en el número que marca la báscula. Sin embargo, la obesidad es mucho más que eso: es una enfermedad crónica que puede afectar la salud física, emocional y social, y que hoy representa uno de los mayores retos de salud pública en el mundo.

De forma general, la obesidad se define como una acumulación excesiva de grasa corporal. Para identificarla, los profesionales de la salud utilizan el Índice de Masa Corporal (IMC), que relaciona el peso con la estatura. Cuando este valor es igual o mayor a 30, se considera obesidad. Aunque el IMC no cuenta toda la historia de una persona, sirve como una referencia inicial para evaluar riesgos para la salud.


índice de Masa Corporal


El IMC se obtiene mediante una fórmula: se divide el peso en kilogramos entre la estatura en metros cuadrados. Aunque no considera otros factores como la masa muscular o la distribución de la grasa, es un punto de partida útil para la evaluación rápida.

fórmula de IMC

Una vez que se obtuvo el resultado se puede utilizar la siguiente tabla de IMC, hecha por la OMS, como referencia para saber en qué clasificación se encuentra la persona.

Tabla de índice de masa corporal


El impacto en la salud va más allá de lo visible

La obesidad no solo cambia la apariencia física, también afecta el funcionamiento del organismo. Está relacionada con enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión, los problemas cardiovasculares, los trastornos respiratorios y el dolor en articulaciones. Muchas personas también experimentan cansancio constante, dificultad para realizar actividades diarias y problemas digestivos.

Mujer sonriendo agarrando su cabello
Mujer leyendo un libro

 

En el aspecto emocional, el impacto puede ser igual de profundo. La estigmatización, la discriminación y la presión social afectan la autoestima y pueden derivar en ansiedad o depresión. Esto crea un círculo difícil de romper, donde el malestar emocional influye en los hábitos y estos, a su vez, empeoran la salud.

Reconocer este impacto es clave para avanzar hacia un enfoque de salud más integral



Comprender la obesidad: causas y abordaje integral


No existe una sola causa. La obesidad aparece como resultado de una combinación de varios factores. La genética influye, ya que algunas personas tienen mayor facilidad para ganar peso. Sin embargo, el entorno y los hábitos cotidianos tienen un peso decisivo. El consumo frecuente de alimentos altos en azúcares y grasas, junto con la falta de actividad física, favorece el aumento de peso.

A esto se suman factores emocionales y sociales. El estrés, la ansiedad, la depresión y la falta de sueño pueden alterar el apetito y llevar a comer más de lo necesario. Además, vivimos en un entorno donde los alimentos procesados son fáciles de conseguir y el movimiento físico suele quedar relegado por largas jornadas frente a pantallas.

El metabolismo es el conjunto de procesos que permiten al cuerpo transformar los alimentos en energía. En personas con obesidad, estos procesos pueden verse alterados. Aunque el cuerpo necesita más energía por tener mayor masa corporal, también puede presentar desequilibrios hormonales que dificultan el uso eficiente de esa energía y favorecen el almacenamiento de grasa.

El tratamiento de la obesidad requiere disciplina y enfoque por lo que es necesario contar con un equipo médico multidisciplinario, el cual permite un seguimiento adecuado antes, durante y después del tratamiento, atendiendo tanto los aspectos físicos como emocionales de la enfermedad.

Este equipo suele estar conformado por distintos profesionales de la salud, entre ellos:

  • Cirujano Bariatra ó Gastroenterólogo, con especialidad en Endoscopia quien suele ser el primer punto de contacto y coordina el seguimiento del paciente.
  • Nutriólogo o nutricionista, encargado de orientar una alimentación equilibrada y adaptada a las necesidades individuales.
  • Psicólogo o psiquiatra, que apoya en el manejo de factores emocionales, ansiedad, depresión o conductas alimentarias no saludables.
  • Especialista en actividad física, que ayuda a incorporar el movimiento de forma segura y progresiva.

Cada persona es diferente, por lo que el tratamiento debe ser personalizado, adaptado a las características físicas, emocionales y sociales de cada paciente. No existen soluciones universales, y lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra.

En algunos casos, el abordaje puede incluir tratamientos complementarios, siempre como apoyo y nunca como sustitutos del seguimiento médico. Estas opciones deben ser evaluadas y recomendadas exclusivamente por profesionales de la salud, garantizando que sean seguras, adecuadas y coherentes con el plan de atención integral.